Notas de una sesión de planificación reciente
Antes de empezar una intervención, revisamos el estado real de cada moldura y cada junta. Esa sesión inicial define qué se conserva, qué se reproduce y con qué material se trabaja.
12 de marzo de 2025
Cuando volvimos a la fachada de la calle Moreno, tres semanas después de la primera inspección, el panorama era distinto al que habíamos registrado. Las lluvias de febrero habían dejado al descubierto un tramo de cornisa donde el yeso se desprendía en capas finas, algo que en enero no se veía. No era un daño nuevo, sino una zona que había estado oculta detrás de una bajada de agua mal colocada.
Esa diferencia entre lo que se ve en la primera visita y lo que aparece después es la razón por la que evitamos prometer plazos cerrados antes de abrir una junta o retirar un revoque. En este caso, el cambio implicó rehacer el molde de una hoja de acanto que dábamos por recuperable y ajustar la mezcla de cal para la zona más expuesta al sol de la tarde. El resto del trabajo siguió el plan original, pero con una semana más de margen en el cronograma.
Tres notas que complementan el trabajo de taller y las decisiones que tomamos en obra.
Antes de empezar una intervención, revisamos el estado real de cada moldura y cada junta. Esa sesión inicial define qué se conserva, qué se reproduce y con qué material se trabaja.
La primera semana suele dejar en claro dónde están los problemas de humedad y qué tan permeable es el muro. Los morteros de cal se comportan distinto según la exposición y la época del año.
La revisión inicial rara vez queda igual después de abrir una junta o retirar un revoque suelto. Este texto cuenta qué ajustamos y por qué, sin repetir lo que ya se dijo en las otras notas.